A diferencia de la mayoría de mis notas, esta vez me voy a limitar a no etiquetar a nadie, no comprometo a nadie a que opine sin ganas de opinar, no es algo que quiera distribuir sino algo que me hace bien hacer, comentarios bienvenidos como siempre, pero no tengo tendencia de que nadie opine sin ganas de hacerlo.
Dicen que la vida es como un mar, mareas altas, mareas bajas, siempre hay altos y bajos, grandes épocas de mareas bajas, dejando grandes surcos en la arena, y dias de mareas muy altas, que consigan a veces inundar tan hermosas ciudades que abarrotan las costas.
Las idas y vueltas que consiguen concurrir en un momento a veces son grades, y consiguen quizá quitar la moral de aquel que se mantiene firme ante la adversidad, terminando de darse por vencido, y dar por sentado que está totalmente cansado de vivir algo que hace tiempo no lo favorece, que cada buen momento es desgraciado en tan sólo un día, en un momento, en un instante, en apenas milésimas de segundo.
Hasta qué punto se puede llegar uno a mantener firme, cuando las cosas que salen bien, no pueden durar un día en su máximo apogeo, cuando la alegría brota, y es derrumbada plenamente por la adversidad, por cosas no de carácter pequeño, sino quizá cosas que demanden un problema en el seno familiar, de gran coste monetario, y también del sentimental, del aprecio que se puede llegar a tener hacia una persona que, a pesar de la cercanía, una gran distancia, un gran tiempo, un gran sentimiento vacío, se interpone entre medio, acortando así la relación a un punto de aceptación por decaimiento.
Es dentro del humano una caracteristica plena el hecho de caer frente a lo que puedo denominar como "inundacion mental", cuando nuestra mente se ve abarrotada de hechos negativos, que no pueden ser satisfechos por vias de interés personal, de carácter tanto social, económico y afectivo.
Quizá pese sobre mi en este momento uno de esos síntomas, por ello mismo, siendo parte de este sentir, quiero explayarlo como lo estoy haciendo ahora.
Esta claro que en nosotros pesa el poder de revertir estas cosas, con fuerza, sacrificio, y por sobretodo fortaleza emocional, pero por qué nos es tan difícil no intentarlos, no seguir y simplemente estancarse en un bache de pocas posibilidades, obviando el orden y la capacidad para evitar, para esquivar, saltar y golpear el vínculo adverso hacia nosotros.
La teoria más probable que cabe en mi cabeza, sin tener una noción de esto referente a lo que podría ser parte de la psicología, es que quizá nos sea más fácil entrar en un estado vegetativo, negar las posibilidades abiertas que tenemos ante nosotros, y clavarnos en un poste de luz, en el medio de la oscuridad, sin nada que alumbrar, y sin ganas de hacerlo de cualquier manera.
El por qué los motivos son más que suficientes para retroceder cualquier intento de salvación, de oportunidad, si uno puede sonreir porque está vivo, porque siente y vive cada instante, y aprovecha el máximo tiempo posible, compartiendo ello con los demás, dando una mano, abrazando frente a la tristeza, y golpeando el ente maligno que acorta la felicidad de aquellas personas que apreciamos.
En conclusión, uno no está bien porque no quiere, motivos y razones, siempre sobraron y sobrarán para ser una persona feliz, o quizá si, sea posible que no alcancen, pero eso no niega la posibilidad de poder sonreir, y de evitar un estado pésimo para con nosotros mismos.
Redondeando más aún, es quizá el desinterés que tienen ciertas personas que creen tenerte entre sus filas, aquellos que exigen ayuda cuando la necesitan y que dan vueltas sus espaldas, cuando uno realmente los requiere, necesita una palabra de aliento, y esa palabra, se esfuma ente el susurro vano y alejado, a veces mudo, de aquel que considera llamarse una persona cercana, y muy bien sabe, que niega las posibilidades de atender a ése que tanto lo ha salvado cuando las cosas, realmente estaban mal.
martes, 8 de junio de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
